Nostradamus, el profeta llamado “La voz de Dios” a 510 años de su natalicio [Semblanza]

Foto: Google

Llamado “La voz de Dios”, el astrólogo, alquimista y escritor francés Nostradamus, de quien se conmemora hoy su natalicio, es recordado como el profeta más reconocido de la historia.

En “Las verdaderas centurias y profecías”, que consta de 10 tomos denominados centurias -con 100 predicciones de cuatro versos cada uno-, Michel de Nôtre-Dame, nombre de pila del Nostradamus, anticipó el futuro de la humanidad y el fin del mundo, que ubicó en el año 3797, de acuerdo con el portal de Internet “biografiasyvidas.com”.

Originario de Saint-Rémy de Provence, Francia, Nostradamus nació el 14 de diciembre de 1503. Fue educado bajo el régimen del catolicismo y estuvo rodeado de sabios que lo iniciaron en los saberes de las matemáticas, la astrología y el arte de la medicina y la farmacia.

Nieto de Jean de Saint-Remy y Pierre de Nôtre-Dame, médicos personales del rey Renato, fue un ávido lector y aprendió latín, griego y hebreo, reseñan sus biógrafos.

A lo largo de su vida destacó, además de profeta, como médico, herbario, boticario y creador de cosméticos y sustancias para conservar la fruta.

En Marsella se dedicó a la elaboración de elixires, perfumes y filtros de amor. También, creó una cura para la esterilidad y numerosos aceites, pócimas y bebedizos contra todo tipo de males.

En 1529 comenzó su práctica médica en Agen, Francia, y tiempo después, en 1944, se trasladó a Salon, cita la página web “global.britannica.com”.

Fue en Aix y Lyon, Francia, donde ganó renombre por su innovadora medicina y su tratamiento durante los brotes de la epidemia del “carbón provenzal”.

La casa real francesa y la clase aristocrática de toda Europa solicitó sus servicios astrológicos, tras la publicación de sus obras, en 1555. Además, fue consejero del rey Enrique II y médico del rey Carlos IX.

Se dice que después de comentarle a su discípulo Jean-Aimes de Chavigny (1524-1604) que no lo vería con vida a la salida del sol, Nostradamus falleció a causa de una hidropesía, el 2 de julio de 1566 en Salon-de-Provence.

Antes del amanecer, aseguran, escribió su último verso, el cual reza: “A su retorno de la embajada, el obsequio del rey puesto en su sitio. Nada más hará. Irá a reunirse con Dios. Parientes cercanos, amigos, hermanos de sangre (le encontrarán) completamente muerto cerca de la cama y del banco”.

Amado por muchos, pero censurado y calumniado por otros, llegó a ser condenado por la Inquisición al ser acusado de herejía. Sin embargo, llegó a predecir la Revolución Francesa (1789-1799), la Guerra Civil Española (1936-1939), la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la llegada al poder de Napoleón Bonaparte y Adolfo Hitler, la muerte de John F. Kennedy y los ataques a las Torres Gemelas.

Fuente: Efekto Noticias

 

 

 

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