Campus sin Party

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De los creadores de Campus Party, el multitudinario fenómeno internacional que el año que viene debuta en EEUU y Reino Unido, llega Campus, una red social para geeks con el objetivo, nada disimulado, de convertirse en un coloso del outsourcing informático mundial. Uno de los creadores del fenómeno, Paco Ragageles, intenta explicarme un proyecto tan ambicioso que, en realidad, produce un poco de vértigo.

Para quien no conozca Campus Party, basta decir que se ha perdido una de las historias de éxito más curiosas del panorama de la tecnología patria. “Hoy para montar cada Campus Party necesitamos más organizadores que asistentes hubo en nuestra primera Campus, que se celebró en el Centro Eurolatinoamericano de la Juventud en Mollina (Málaga)”, explica Ragageles, uno de los padres de la criatura junto a Belinda Galiano.

Es llamativo lo mucho que el directivo intenta alejar al proyecto del concepto de Party y centrarlo más en el mundo Campus. Lo hace hasta en la entrada de estos encuentros en Wikipedia. Ragageles lamenta que durante los primeros años los medios en España sólo se fijaron en el componente más lúdico e ignoraron de forma rampante todas las actividades de formación y conferencias que, a su juicio, forman parte del alma de estos eventos. “Eso sólo pasa en España, donde nos pasamos los primeros años penalizados por una imagen incorrecta de los medios de comunicación, que sólo querían grabar a jóvenes pirateando y no se fijaban en que alrededor había conferencias en las que aprendían”, señala.

Se muestra especialmente orgulloso del éxito de la Campus en Brasil y Alemania, agradece el apoyo recibido por su patrocinador principal, Telefónica, y confía en el éxito del gran evento de su organización para 2013: la Campus Party de Silicon Valley, que se celebrará en el mes de julio.

Para lograrlo, cuenta con Al Gore, Vinton ‘Vint’ Cerf y Tim Berners-Lee como co-presidentes. Un apoyo explícito de los auténticos padres de Internet que ayudará al fenómeno Campus a entrar con buen pie en el mundo anglosajón. Después, para confirmar este movimiento, vendrá la Campus Party de Londres. ¿El objetivo? Llegar a celebrar estos encuentros en 20 países de aquí a 2016. En aquellos que hablan la lengua de Shakespeare, eso sí, habrá que matizar la expresión ‘Campus Party’, que en el mercado anglosajón es prácticamente un sinónimo de ‘Borrachera universitaria’. La californiana, por ejemplo, se llamará Campus Party Silicon Valley Tech Fest.

Campus, red social de innovación abierta geek

Apoyándose en el éxito internacional de Campus Party surge Campus, una forma de rentabilizar el fenómeno y, lo que es más importante, hacerlo rentable para los 230.000 “campuseros” y los que tengan que venir.

Campus, que en muchos aspectos es una suma de proyectos anteriores, nace con el objetivo de convertirse en una herramienta que, bien llevada, pueda llegar a convertirse en una de las grandes plataformas globales de outsourcing tecnológico basado en la innovación abierta. ¿Qué quiere decir esto? Lo explica bien Ragageles: “Creemos que en el futuro las empresas van a buscar el 90% dfe la innovación fuera de sus muros y queremos ayudarlas a encontrarla. Pero nuestro éxito no depende sólo de las grandes compañías, sino de que si un pescadero de Salvador de Bahía necesita una herramienta tecnológica pueda venir a pedírsela a la comunidad geek y que ésta pueda responder con un producto de calidad, a buen precio y adaptado a sus necesidades”, señala.

La plataforma Campus surge con el objetivo de agrupar tres tipos de actividades. Las primeras son los retos de empresas, grandes y pequeñas, que proponen a los usuarios desafíos tecnológicos a los que estos responden. Una suerte de “concursos públicos” para hacerse con “licitaciones” en base al tipo de ideas que se propongan y, también, de quién lo haga. A más reputación, marca personal y prestigio, más clientes y más negocio para el geek de turno.

“Campus Party ha sido desde sus inicios una gran forma de conocer gente y formar equipos multidisciplinares. Nosotros queremos darles las herramientas para que tengan éxito”, explica Ragageles, que destaca hasta qué punto su comunidad está formada por individuos altamente cualificados en el nicho de las profesiones liberales dentro del mundo geek.

La segunda pata es una suerte de LinkedIn geek, una comunidad que se interrelaciona y que crea contenidos para la comunidad, que además se posiciona y gana reputación al hacerlo.

La tercera rama del negocio pasa por permitir a las empresas que busquen no sólo proyectos, sino también trabajadores para llevar a cabo distintos proyectos. Una suerte de agencia de freelancers parecida a lo que ya hace elance.com. Pero, como en todo lo demás, enfocada en los geeks.

“Hay gente que ya hace lo mismo que queremos hacer en cada uno de estos ámbitos, pero no hay nadie que cubra los tres y que lo haga en el nicho al que nos dirigimos”, explica Ragageles, quien cree contar con la ventaja de partir con una comunidad que, de partida, ya es muy amplia.

“Si tenemos 230.000 campuseros sólo con los eventos, con las herramientas sociales el número se va a multiplicar”, afirma. Ayudará a este propósito la entrada en el mercado anglosajón ya mencionada y, más adelante, también la entrada de Campus Party en India, probablemente en Bangalore, uno de los centros mundiales más importantes de la externalización informática.

¿Y cómo gana dinero Campus con esto? En realidad, la organización está dividida entre el organizador de Campus Party, una ONG, y una empresa paralela que se encarga de proyectos como la red social. Sus fuentes de ingresos pasan por tres tipos de negocio.

En primer lugar, la comisión por los servicios de intermediación financiera entre empresas y profesionales. Se quedan un 10% por la puesta en contacto y por la mediación financiera. Un precio bajo para que una empresa alemana pueda pagar a un profesional español sin que éste tenga que emigrar, por ejemplo.

La segunda parte, pasa por la promoción dentro de la propia plataforma de las ofertas.

En el tercer caso, se cobra por la asesoría para las empresas que no quieren complicarse aprendiendo a manejar las herramientas y piden que se lo den todo montado. Se les cobrará entre un 7% y un 14%.

Ragageles se muestra confiado con el modelo y asegura que este tipo de mediación puede generar cinco veces más ingresos que el mercado de la publicidad en el que se apalancan otras redes sociales

Campus saldrá a la calle a principios de enero con grandes objetivos. ¿Estará a la altura y lo veremos convertirse en una suerte de LinkedIn español o se quedará en un Keteke? Mejores mimbres tiene que la infausta red social promocionada por Paris Hilton, desde luego. Por ahora, sólo desearles la mejor de las suertes. ¿Os imagináis que España se conviertiese en el centro global del outsorcing geek? Es una idea tan bonita…

Fuente: Blog Uriondo

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