Los ‘smartphone’ necesitan vida extra… Si o No?

De poco sirve que mejoren los megapíxeles de la cámara, la memoria interna, la cantidad de núcleos de su procesador o la capacidad del mismo si cuando es verdaderamente útil, la batería del móvil está a punto de decir adiós. Las concentraciones del movimiento 15-M han evidenciado que la autonomía es el punto débil de los teléfonos. Cuando más se necesita el móvil para compartir vídeos, fotos y tuits en la Red es justo cuando flaquea, cuando cae la tarde.

En cada presentación de un nuevo terminal se repite la misma escena. Se pregunta por el tiempo que puede pasar el aparato alejado del enchufe y comienzan las dudas, los titubeos. Casi siempre se contesta con el mismo tópico: “Una jornada completa con uso normal”. Y ahí está la clave. ¿Qué se considera uso normal? Hasta hace poco las pantallas eran en blanco y negro y solo se usaban para mandar mensajes SMS y llamar por teléfono. Quizá, también para jugar a la serpiente. Ahora al móvil se le exige más, se consulta en todo momento y situación pero por eso mismo la frustración es todavía mayor.

La industria, en su lucha por hacer teléfonos más potentes, sigue dejando de lado lo básico, la autonomía. Aún así los fabricantes dan algunas recomendaciones que ayudan a alargar la agonía. Los consejos van desde desactivar los servicios de localización, las notificaciones, quitar el bluetooth así como cerrar todos los programas que no se estén usando. Aunque parezca un contrasentido, la conexión por wifi consume, según la página web de Apple, más que el 3G. En caso de tener poca cobertura, es mejor poner el teléfono en modo avión para evitar el esfuerzo adicional de estar buscando constantemente.

De poco sirve que mejoren los megapíxeles de la cámara, la memoria interna, la cantidad de núcleos de su procesador o la capacidad del mismo si cuando es verdaderamente útil, la batería del móvil está a punto de decir adiós. Las concentraciones del movimiento 15-M han evidenciado que la autonomía es el punto débil de los teléfonos. Cuando más se necesita el móvil para compartir vídeos, fotos y tuits en la Red es justo cuando flaquea, cuando cae la tarde.

En cada presentación de un nuevo terminal se repite la misma escena. Se pregunta por el tiempo que puede pasar el aparato alejado del enchufe y comienzan las dudas, los titubeos. Casi siempre se contesta con el mismo tópico: “Una jornada completa con uso normal”. Y ahí está la clave. ¿Qué se considera uso normal? Hasta hace poco las pantallas eran en blanco y negro y solo se usaban para mandar mensajes SMS y llamar por teléfono. Quizá, también para jugar a la serpiente. Ahora al móvil se le exige más, se consulta en todo momento y situación pero por eso mismo la frustración es todavía mayor.

La industria, en su lucha por hacer teléfonos más potentes, sigue dejando de lado lo básico, la autonomía. Aún así los fabricantes dan algunas recomendaciones que ayudan a alargar la agonía. Los consejos van desde desactivar los servicios de localización, las notificaciones, quitar el bluetooth así como cerrar todos los programas que no se estén usando. Aunque parezca un contrasentido, la conexión por wifi consume, según la página web de Apple, más que el 3G. En caso de tener poca cobertura, es mejor poner el teléfono en modo avión para evitar el esfuerzo adicional de estar buscando constantemente.

Aunque la oferta para iPhone es mucho más amplia y con un diseño más cuidado, los usuarios de Android, más dado al “hazlo tú mismo” hace tiempo que optan por batería externas, algunas voluminosas, pensadas para portátiles y que gracias a la salida USB de las mismas se pueden adaptar. Kensington tiene un modelo, que sirve tanto para Android como para Blackberry a través de un cable microUSB que se esconde dentro de la propia estructura rectangular, cabe en la palma de la mano. El precio recomendado, 39 euros.

Apple se niega a que se abra su móvil. Sony ha tomado esta misma decisión con su última hornada de Xperia. A los que no les moleste tener un teléfono con joroba las baterías de Mugen, solo venden por correo, son una alternativa interesante. Ofrecen hasta el triple de capacidad a cambio de sacrificar la estética.

También se encuentran ofertas ambivalentes, como el Gum Plus, un rectángulo de bordes redondeados, que se carga por miniUSB y a través de la salida USB carga desde una cámara de fotos, una grabadora, casi cualquier móvil, iPads y tabletas. En el caso del iPhone consigue tres cargas completas. El engorro, en este caso, está en tener que llevar los cables adecuados consigo. El precio de 79 euros no es el más modesto, pero su potencia lo merece. Similar a este modelo es el PowerStation de Mophie. La barra de Mobile Power es también compatible con diferentes aparatos, pesa 73 gramos.

Aunque si hay uno que encaja con la protestas callejeras y necesita estar en la calle es el Solio Bolt, es solar y su salida USB lo convierte en una opción abierta, para cualquier aparato. Eso sí, cuesta 84, 95 euros. El más caro de todos los citados.

Fuente: El Pais

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